Episotomía
Es el corte que realiza el obstetra durante la fase expulsiva del parto con el objetivo de intentar facilitar la salida del bebé y evitar desgarros de la zona perineal y anal en la mujer. Actualmente existe un debate muy profundo entre los profesionales sanitarios sobre su efectividad y un consenso cada vez mayor sobre el uso excesivo que se ha realizado de la misma, situación ésta que está empezando a corregirse. Hay estudios recientes que demuestran que el masaje perineal durante el embarazo y conseguir un buen tono de estos músculos reduce significativamente el porcentaje de episiotomías realizadas, por lo que si no ha contraindicación por parte del obstetra es muy importante aprender a realizarlo. Una vez la episiotomía se ha realizado es fundamental que además de la revisión ginecológica acudas a la valoración del fisioterapeuta, ya que te duela o no al mantener relaciones sexuales o en tu vida normal puede producir adherencias, fibrosis, etc. que afecten al correcto funcionamiento de las estructuras musculares y ligamentosas que hay a su alrededor. El tratamiento precoz de los síntomas provocados por la episiotomía, generalmente dolor durante las relaciones sexuales, al sentarse, incontinencia urinaria, etc. hace que estos desaparezcan con técnicas muy sencillas como el propio masaje perineal, estiramientos, etc. y en ocasiones con técnicas un poco más específicas. La opción de volver a operar esa cicatriz sólo debe realizarse una vez se haya realizado un tratamiento serio de fisioterapia sobre la misma sin obtener resultados positivos. Si finalmente se llega a este momento, tras la cirugía es fundamental complementarlo con tratamiento de fisioterapia para evitar que la nueva cicatriz derivada de la cirugía vuelva a fibrosarse demasiado y a generar los síntomas de nuevo.