Extrofia vesical

  • Publicado el: 13 April 2015
  • Por: ams

Se trata de una mal formación congénita. Supone una alteración muy grave del tracto urinario inferior (vejiga, uretra), de los genitales externos, separación de la sí­nfisis pubiana y de la pared abdominal y alteración en los músculos del suelo pélvico y esfí­nteres. Su incidencia es muy baja en cuanto al número de casos pero no por ello menos importante.

Puede presentarse en diferentes niveles de mal formación, de menor a mayor:

  • Epispadias
  • Extrofia vesical
  • Extrofia cloacal

Los bebes nacidos con este problema son sometidos a diferentes procedimientos quirúrgicos y normalmente en diferentes etapas:

  • Cierre vesical, de la pared abdominal y aproximación de las sí­nfisis pubiana (osteotomí­a). En niñas incluso reparación de genitales externos.(< 72 horas).
  • Reparación del epispadias (6-18 meses).
  • Reconstrucción del cuello vesical y reimplantación de uréteres (4-5 años).

Estas etapas quirúrgicas pueden verse alteradas en función de cada caso y de las decisiones de los especialistas, incluso pueden verse complementadas por la necesidad de otro tipo de cirugí­as (derivación urinaria, ampliaciones vesicales, etc.). Los objetivos son:

  • Cierre inicial seguro y funcional.
  • Reconstrucción genitales externos.
  • Continencia urinaria y preservación de la función renal.

La fisioterapia especializada en el ámbito urológico puede aportar sus opciones terapéuticas seguras, sin riesgos ni efectos secundarios, aumentando las posibilidades de conseguir la continencia urinaria. No existe evidencia cientí­fica que respalde esta afirmación, esta se basa en mi conocimiento de la patologí­a y del potencial de las técnicas de fisioterapia. Los objetivos de la fisioterapia serí­an:

  • Mejorar la capacidad vesical. Técnicas aplicables a partir de la reparación del epispadias.
  • Mejorar la función de estructuras musculares que participan en la continencia (esfí­nteres, músculos suelo pélvico, pared abdominal, diafragma torácico, etc.).
  • Inhibición de la hiperactividad vesical.

Cualquier tratamiento en este tipo de pacientes requiere una valoración personalizada previa por parte de un fisioterapeuta altamente especializado y la no contraindicación por parte del médico especialista.