En el 80% de los casos se trata de un problema funcional basado en unos malos hábitos de vida y aguantarse a menudo las ganas de defecar. Lo fisiológico sería defecar una vez tras cada comida o al menos una vez al día. No es normal tener el recto lleno de heces y no sentir ganas de defecar.

Se trata de una disfunción que puede afectar tanto a adultos como a niños aunque es mucho más frecuente en estos últimos. La defecación necesita de un proceso coordinado de contracción del recto y relajación del esfínter anal externo