Incontinencia urinaria

  • Publicado el: 13 April 2015
  • Por: Antonio Meldaña...

Tres tipos de incontinencia pueden ser tratados con fisioterapia: la incontinencia urinaria de esfuerzo (IUE), la incontinencia urinaria de urgencia (IUUrg,) y la mixta, que es aquella en la que se aprecian sí­ntomas de esfuerzo y de urgencia en el mismo paciente. 

El objetivo de la fisioterapia en el tratamiento de la Incontinencia Urinaria es el de mejorar la calidad de las estructuras que conforman el suelo pélvico y con ello sus funciones.

Cuanto antes se comienza el tratamiento es mucho mejor, el problema puede aparecer a cualquier edad y no hay que esperar en ningún caso a resolverlo ya que los sí­ntomas irán a más y la solución será más compleja, dolorosa y de mayor riesgo en cuanto a posibilidad de efectos secundarios y complicaciones. Las protecciones antiincontinencia (compresas, salva slip, etc) no son la solución al problema si no una manera de taparlo, dejar que se haga mucho más grave y un gasto económico enorme al cabo de unos cuantos años. Tanto las llamadas estructuras pélvicas pasivas de suspensión (ligamentos y fascias), como las activas de sostén (músculos: suelo pélvico y esfí­nteres) cumplen un papel fundamental en el funcionamiento correcto de los órganos de la cavidad pélvica (vejiga-uretra, útero-vagina, recto-ano). Como en cualquier otra parte del cuerpo son objeto de tratamiento con fisioterapia con el objetivo de restablecer su correcto funcionamiento, y derivado de esto, evitando problemas como la incontinencia. Son las patologí­as donde más se ha estudiado y comprobado los efectos de la fisioterapia uroginecológica (Does pelvic floor muscle training abolish symptoms of urinary incontinence? A randomized controlled trial).

La utilidad de la fisioterapia en esta patología esta ampliamente investigada y aceptada por la evidencia científica como primera opción de tratamiento antes de valorar una opción quirúrgica.

Actualmente los resultados se cifran entorno al 70-80% de resultados positivos en los casos leves y moderados. Es en estos casos donde existe un consenso internacional que indica que todos ellos deben ser tratados inicialmente con estas técnicas antes de plantearse cualquier opción quirúrgica.  Además, en los casos donde los sí­ntomas de incontinencia son más graves y no existen otros asociados que indiquen inevitablemente la cirugí­a se puede realizar un tratamiento, que en ningún caso va a empeorar la situación, y que puede mejorar la calidad de vida del paciente reduciendo considerablemente los sí­ntomas. A todo esto hay que añadir que los pacientes que no encuentran resultados positivos con los tratamientos de fisioterapia, un porcentaje menor si la indicación es adecuada, siempre consiguen mejorar el funcionamiento y estado de la zona abdómino-pélvica lo que potencia los resultados de una posible opción quirúrgica, sirviendo de complemento a la misma . Las opciones de terapia son múltiples y deben ser adaptadas a cada caso en función de una valoración inicial personalizada que incluya una ecografía funcional del suelo pélvico.

No existen terapias que sirvan para todo el mundo y por supuesto nunca debe realizar aquellas que no partan de un estudio y valoración previas por parte del médico especialista y el fisioterapeuta. Los tratamientos serios necesitan de la supervisión, control y ayuda constante del fisioterapeuta para que las técnicas puedan ser eficaces. Las simples indicaciones verbales, papeles informativos, métodos de ejercicio fí­sico en grupo etc. no sólo son ineficaces en la mayorí­a de los pacientes si no que además en muchos de ellos pueden ayudar a agravar el problema, CUIDADO¡¡¡¡¡¡.